29 ago. 2014

Dormidito

Apretado sobre el pecho
pudiste hundirte y fluyes tierno y seguro
en los bracitos del papá hacia tu Cosmos lechoso
que se abre camino desde tus labios
hasta las galaxias plásticas fluorescentes pegadas con cinta doble contacto en la muralla de nuestra vivienda social.

Y viajas, terrible y santo,
mientras alguien sube y baja escaleras y las viejas se gritan a grito pelao y uno piensa puta que somos pobres pero de espíritu en esta villa que insisten en llamar condominio.

Y yo quisiera
lanzarme con mi barco amoroso
en tus lagos y riachuelos a descansar profundo junto a ti.
Me tiraría como una plumita para caer al ladito tuyo donde seguramente recorres el infinito
con tus ojos de Dios enano y unas canicas brillantes en el abismo bucal.

Te miro, sonriente,
desde el más allá de la cuna estatal
que sirve de receptáculo de tu cuerpo sagrado y de mis ansias de padre
y salgo calladito calladito
calladito a encontrarme con el mundo,
y tú solito
gozando el abrazo ancestral del Sueño y el Amor.