20 sept. 2012

Día 137 - A punto de colisionar con el asteroide verde

Llevaba al rededor de unas diecinueve semanas vagando a la deriva en el espacio cuando divisé a la distancia un punto verde acercándose a media velocidad. Pasaba de tal modo y cercanía que era posible que pudiera abrir la escotilla y saltar hacia aquel pequeño asteroide o planeta pequeño. Me costaba imaginar si era posible lograr hacerlo sin dañar mi frágil cuerpo, desgastado por el poco alimento que a esas alturas tenía. La masa verde se acercaba lentamente, podría decir que era como una gran ciudad, pero se acercaba como un círculo. Poco a poco divisaba lo e imaginaba la trayectoria y la fuerza del aventón que debía dar para llegar a aquel pedazo de tierra.

Sabía que esa oportunidad no se presentaría nuevamente. Puse todo mi ser en ese salto. Recuerdo que cuando iba en el aire vi por primera y única vez muchas formas desconocidas en el espacio sideral. Más que un viaje de contemplación, sentí un miedo tremendo que recorrió todo mi cuerpo. No podía mantener mis miembros quietos. Era todo temblores y enormes carreteras eléctricas sobre mi piel. Curso de la nave: en orden. Curso del astronauta: desconocido.

Las luces rojas intermitentes de la sala de comandos aullaban con su habitual rojizo al arrojarme al vacío. Parecía un hogar a la deriva - pensé-, mientras se distanciaba de mi ese ataúd metálico.

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habla antes que el Dios del mono afiebrado realice la oración mortuoria de los siete planetas secretos intraterrestres