1 jun. 2014

A D I O S A mi m u e r t e

Gracias Sol, hermoso amor interminable que yaces
bajo las fauces temibles del tiempo y las distancias.

Supiste ungir mi cuerpo cuando el mundo estuvo muerto,
supiste regar el alimento del que soy cómplice y adicto,
supiste ser la Noche y el Día y la Muerte en una misma extraña forma gaseosa. Toma todo lo que nos pertenece tras este canto de ruego furioso entre las estrellas.

.

No soy tú, ni lo seré, te agradezco las palabras.
Pero también soy tú, soy Tú,
somos la misma sabia, la misma canción entonada por todos en el Universo Magnánimo.

Ahora que te hablé y te dije y escuchaste y me oíste
tendremos un pacto sobre el silencio.

La Gran Muerte, llegada la hora fatal,
ha de nombrar mis iniciales y rendirme tributo,
porque soy la finitud y la grandesa sublime,
lo mínimo y lo máximo,
la acción y la más terrible inacción.
Todo lo que existe me pertenece,
ya no tengo miedo. A nadie debo nada.
Soy lo que soy y siempre seré desde antes de las mil cosas fueran las mil cosas.

.

Y ahora finalizo este, el canto mío:
¡Hasta luego, hijos de las mil putas!
Nos vemos más allá o acá. Me despido con la más libre de las carcajadas, ¡Chao giles culiaos!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

habla antes que el Dios del mono afiebrado realice la oración mortuoria de los siete planetas secretos intraterrestres