10 ene. 2015

Gotita tibia de sal

Sentado en la luna me puse a mirar una gotita tibia de sal.
Subía, bajaba, la esperma cósmica hecha Ser humano.
Ahora, te pido Dios, mírame a los ojos, Señor de todo lo conocido.
Soy el andrógino original, la raíz, tú el suelo.
¿Porqué he de ser dominado por tu mano?
Para crear es necesario dividirse, olvidar la agonía de parecer.
Compañeros poetas, tomando en cuenta el primer suceso, es decir, mi propia voz, he decidido rebelarme: Ser tal como Dios y me he deshecho en un hombre y una mujer, tras fundirme con la serpiente enorme que se revolcaba de placer en este mundo concreto.
Adios altísimo, ahora soy luz y oscuridad, fuego y tierra y agua y aire
y tú,
tú,
querido ancestro,
eres Nada.



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habla antes que el Dios del mono afiebrado realice la oración mortuoria de los siete planetas secretos intraterrestres